HAITI: DE LA SARTEN AL FUEGO
La tragedia de Haití comenzó cuando Cristóbal Colón llegó a la Isla en 1492. La Española estaba entonces habitada por unos 400.000 nativos pertenecientes al grupo de cazadores y agricultores Arawak – Taino. Para 1507, el maltrato, la viruela y los trabajos forzados en minas y campos habían reducido su número a 60.000. En 1531 eran apenas 600. El genocidio Taino destruyó completamente esta cultura y obligó a reemplazar a los nativos por esclavos africanos como mano de obra.

La minoría blanca estaba conformada a su vez por los “grands blancs” y los “petit blancs”. Los primeros eran ricos propietarios franceses que se beneficiaban de la esclavitud. Sin embargo, Francia limitaba fuertemente su desarrollo obligándolos a comerciar solo con la metrópoli y fijando precios a su antojo. Esto los llevó a desarrollar un comercio ilegal con la vecina Jamaica y con Estados Unidos. Los petit blancs eran comerciantes, artesanos, profesionales cuya posición económica no siempre era buena. En general, apoyaban la esclavitud y mantenían una posición fuertemente racista.

En 1791 estalló la más grandes de la rebeliones esclavas desatando una serie de luchas que llevarían a la independencia en 1804. Haití se transformó entonces en el primer país libre de América Latina. Sin embargo, los 350.000 sobrevivientes tuvieron que soportar el desprecio de las principales potencias que aislaron económicamente el país. Estados Unidos bloqueó el comercio y Francia exigió fuertes reparaciones de guerra por la perdida de sus “propiedades” (esclavos). Luego de la guerra las plantaciones quedaron en ruinas y la estructura social fue modificada. Los blancos fueron eliminados y el país cayó en manos de los militares que gobernaron aliados a una minoría de mulatos educados en las costumbres francesas.
Tras la independencia la tierra fue distribuida entre los campesinos. Pero el acelerado aumento de la población resultó en una excesiva división de las propiedades cuyo promedio es hoy menor a una hectárea. La clase alta, mientras tanto, siendo el 2 por ciento de la población controla actualmente el 45 por ciento de los ingresos del país y monopoliza los cargos en el comercio, la industria y el gobierno.
En 1915 la rebelión contra la azucarera estadounidense Hasco motivó la intervención militar de Estados Unidos hasta 1934, para proteger sus intereses en el país. En 1954 el mulato François Duvalier llegó al poder al ganar las elecciones. En 1964 “Papa Doc” se transformó en presidente vitalicio consolidando un régimen donde los “tonton macoutes”, la policía secreta, aterrorizaba a la población. En 1971, tras la muerte de François, el poder pasó a su hijo de 19 años, “Baby Doc”, que continuó con la opresión el país hasta 1986, cuando fue expulsado tras una rebelión patrocinada por Estados Unidos. El intervencionismo norteamericano en la isla continuaría en los últimos años. En 1991 restaurarían en el poder al depuesto presidente Jean-Bertrand Aristide, el mismo que en febrero de 2004 depondrán por la fuerza tras una nueva invasión de los marines.

Los desastres ambientales se han visto potenciados por la falta de cobertura vegetal que ayude a evitar la erosión hídrica, los deslaves de barro y las inundaciones. Antiguamente, la isla estaba cubierta por un bosque que ha sido arrasado para abrir campos a la agricultura o por la constante tala para obtener leña y carbón.

Imágenes: Huracán Katrina (NASA)
LIFE
Mapa: Banco Mundial
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