LOS SIETE AÑOS

Federico II de Prusia llegó al trono en 1740, el mismo año en que la hija de Carlos VI, María Teresa de Austria accedía al poder imperial alemán. El rey prusiano, que había heredado un ejército disciplinado de su padre, sorprendió a las potencias europeas marchando sobre la provincia de Silesia para recuperar sus ricos yacimientos. La derrota sorpresiva del ejército austriaco en Mollwitz, en abril de 1741, animó la intervención de los franceses que se aliaron a Federico, mientras que Inglaterra prestó su ayuda a Maria Teresa.



La brillante actuación del ejército prusiano obligó a Austria a ceder Silesia en 1742 (Breslau, 11 de abril de 1742). Pero la guerra continuó cuando el Elector de Bavaria reclamó el trono imperial y fue coronado como Carlos VII. Tras tres años de lucha, finalmente se firmó la paz y Europa tuvo unos pocos años de paz.



Pero en 1756 Gran Bretaña y Prusia firmaron el tratado de Westminster, mientras que Austria, Francia y Rusia se aliaban secretamente para derrocar a Federico (Tratados de Versalles y San Petersburgo). Pero el rey de Prusia decidió golpear primero y atacar antes de que sus enemigos unieran fuerzas. Cruzó la frontera y venció a los austriacos en Sajonia. Esta fue la primera batalla de la Guerra de los Siete Años.



Mientras Gran Bretaña enfrentaba a los franceses en el mar y en las colonias, Prusia debió enfrentar sola a las tres potencias más poderosas de Europa continental. Las impresionantes victorias iniciales le valieron al monarca el título de Federico “El Grande”, pero a partir de 1759, Prusia se vio derrotada y debió hacer un esfuerzo enorme para mantener a raya a sus enemigos. Cuando todo parecía perdido, un golpe de suerte llevó al trono de Rusia a Pedro I, gran admirador de Federico, que no solo ordenó retirar sus tropas, sino también prestarle ayuda.



En el mar, la Royal Navy se enfrentó a la flota francesa y la derrotó en todos los encuentros. La victoria decisiva se produjo en Quiberon, el 20 de noviembre de 1759. En América del Norte, franceses e ingleses se enfrentaron por la posesión de las colonias, un conflicto que había comenzado varios años antes. En 1757, el primer ministro inglés William Pitt llegó al poder y dio un nuevo impulso a la guerra que terminó con la retirada de los franceses de todas sus colonias en Canadá. Lo mismo sucedió en el otro escenario de la guerra que enfrentó a ingleses y franceses por el dominio colonial en India.

Imagen: LIFE

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