LA SEGUNDA INVASIÓN



Cuando la noticia de la toma de Buenos Aires llegó a Londres, junto con los caudales arrebatados a la ciudad, el gobierno inglés decidió consolidad esta victoria aceptando el pedido de Beresford y enviando refuerzos al Río de la Plata. El 10 de noviembre e 1806 partió desde Porstmouth el brigadier general Samuel Auchmuty con 4653 hombres escoltados por el almirante Stirling que suplantaría a Popham.


El 5 de enero la flota llegó a Maldonado, uno de los pocos puestos que los británicos aún conservaban en el Río de la Plata, y allí se encontraron con Popham y con unos 1000 hombres llegados desde El Cabo al mando del coronel Backhose. Otra expedición, a las ordenes de Robert Crawford, que originalmente se disponía a atacar Chile, fue desviada hacia el Río de la Plata para reforzar al General Whitelocke, recientemente nombrado comandante de la expedición, que salió de Inglaterra con otros 1600 hombres y llegó a Montevideo en mayo.



El 16 de enero Auchmuty desembarcaba en las costas uruguayas y ante la débil resistencia que le opuso el virrey Sobremonte, se apresuró a tomar Montevideo el 3 de febrero abriendo una brecha en los muros de la ciudad. Inmediatamente, los ingleses procedieron a abrir el comercio y desembarcaron sus finas manufacturas: tejidos, botas, muebles, ron, cristalería; a tan bajo precio que muchos comerciantes locales se apresuraron a comprar para luego revenderlas a precios más altos.



La caída de Montevideo causó la suspensión del virrey por parte del Cabildo. Liniers, jefe de la defensa de Buenos Aires, había decidido aprender de la experiencia de la primera invasión e invitó a la población a sumarse a la protección de la ciudad. Se crearon los cuerpos de Patricios (con los nacidos en la ciudad), Arribeños (con los nacidos en las provincias), Patriotas de la Unión, Granaderos de Infantería, Batallón de Marina, Indios, Pardos y Morenos, Húsares, Carabineros de Carlos IV, Migueletes, Maestranza de Artillería, Quinteros y Esclavos (solo armados con lanzas y cuchillos). Entre todos, sumaban más de 8.000 hombres, la mayoría nacidos en América. Por primera (y única vez) todos los jefes fueron elegidos por las mismas tropas y Liniers dispuso de una parte de los caudales para pagar los sueldos a la nueva oficialidad así formada.


El 23 de junio Whitelocke desembarcó en la Ensenada de Barragán con unos 9.000 hombres, en medio de la lluvia y con su marcha dificultada por los pantanos. El 5 de julio se produjo la invasión a la ciudad defendida por Liniers y Martín de Álzaga. En su parte de guerra enviado el 10 de julio de 1807 a William Widham, primer ministro inglés; Whitelocke relata lo difícil de su situación:



“Los resultados de la acción del día me había dejado en posesión de (la plaza de) Toros, un puesto fuerte a la derecha del enemigo, y de la Residencia, otro puesto fuerte, en su izquierda mientras yo ocupaba una posición avanzada en el centro; pero esas ventajas habían costado unos 2.500 hombres entre muertos, heridos y prisioneros. La naturaleza del fuego al cual estuvieron expuestas (las tropas) fue violento en extremo. Metralla en las esquinas de todas las calles, fuego de mosquetes, granadas de mano, ladrillos y piedras desde los techos de las casas, cada dueño de hogar con sus negros defendió su residencia, cada una de las cuales era en sí una fortaleza, y no es mucho decir quizás, que toda la población masculina de Buenos Aires fue empleada en su defensa.






Esta era la situación del ejército en la mañana de la sexta jornada, cuando Liniers me envió una carta, ofreciendo ceder todos sus prisioneros tomados en la última acción, junto con el 71º regimiento y otros tomados en el Brigadier General Beresford, si desistía de todo ataque a la ciudad, y retiraba las fuerzas de Su Majestad del río de la Plata, intimidándome, al mismo tiempo, sobre el exasperado estado de la población; que él no podía responder por la seguridad de los cautivos si yo persistía en las medidas ofensivas. Influenciado por estas consideraciones, (la cual sabía por mejor autoridad, estaban basadas en hechos reales), y reflexionando sobre la pobre ventaja que tendría la posesión de un país cuyos habitantes eran absolutamente hostiles, resolví renunciar a las ventajas que la valentía de las tropas habían obtenido, y acceder al tratado que anexo, el cual confío, hallará la aprobación de Su Majestad”.


¿Qué beneficios obtuvieron los ingleses de estas invasiones?

¿Cómo preparó Liniers la defensa de la ciudad?


¿Cuál fue la principal característica de estos regimientos?

¿Con qué fuerzas contaban los ingleses para esta ofensiva?

¿Por qué Whitelocke aceptó las condiciones de Liniers?

¿Cómo se produjo la defensa de Buenos Aires según el jefe inglés?

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