EL BOSQUE ANDINO PATAGÓNICO


Los Andes Patagónicos se extienden a lo largo del límite argentino-chileno, desde el Paso de Pino Hachado, en Neuquén, hasta Tierra del fuego. Es una cadena montañosa más angosta, fragmentada y baja que los Andes Áridos, lo que facilita el paso de los vientos húmedos del Océano Pacífico que descargan abundantes precipitaciones en forma de lluvias o nevadas y permiten el desarrollo del Bosque Andino Patagónico. Estas precipitaciones alcanzan promedios anuales de hasta 4.000 milímetros, pero decrecen rápidamente hacia el este.



Parte de la Cordillera de los Andes, son montañas jóvenes cuyo origen cenozoico estuvo acompañado por un intenso vulcanismo, hoy presente en elevados picos como el volcán Lanín. Más tarde, la glaciación pleistocénica horadó los valles transversales dejando como testigos de su acción erosiva profundos valles y lagos residuales. En estos espejos de agua, se originan rápidos ríos transparentes que fluyen hacia el oriente, atravesando la Meseta Patagónica para desaguar en el Atlántico, o hacia el occidente para descargar sus aguas en el Pacífico.

El bosque Andino-Patagónico se caracteriza por su belleza y exuberancia, pero la variación en las precipitaciones y temperaturas marca el desarrollo latitudinal de cuatro ambientes bien diferenciados. El bosque templado caducifolio de roble pellín y araucaria en el norte se transforma en la selva valdiviana, en el área de mayores precipitaciones, en el centro-sur de la provincia de Neuquén. Este es el sector que despliega mayor exuberancia y diversidad biológica, con abundancia de epifitas, parásitas, trepadoras y muchas especies endémicas, restos tal vez de antiguos bosques tropicales.

En Río Negro y Chubut, aparece el bosque templado siempreverde que tiene al coihue como especie dominante y que cobija a sus pies un apretado sotobosque de caña colihue y arbustos. Finalmente, en el extremo sur, el bosque magallánico mixto es más frío y menos húmedo y las especies varían levemente, el coihue es reemplazado por la lenga y el ñire, la caña coligue desaparece y el sotobosque es más ralo y arbustivo con especies como el calafate. Esta disposición latitudinal también se despliega verticalmente en las laderas. A orillas de los lagos, por ejemplo, el bosque siempreverde precede al bosque caducifolio donde dominan las hayas como la lenga y el ñire y por encima se desarrollan los pastos y las nieves eternas.

El fuego, el avance de la urbanización, la introducción de especies exóticas, la deforestación y reforestación y el turismo son los principales impactos del hombre sobre los bosques. Estos, apenas se ven limitados por la creación de una vasta red de parques nacionales originada a partir de la donación que hiciera el docto Francisco P. Moreno en 1903: más se 7.500 hectáreas de su propiedad en torno al lago Nahuel Huapi.

En los valles patagónicos pastan cabezas de ganado vacuno y ovinos. En la provincia de Santa Cruz se encuentran yacimientos de carbón en Río Turbio, y existen planes para la explotación de importantes yacimientos de oro. Muchas comunidades cultivan fruta fina: frutilla, frambuesa, cereza para la elaboración de dulces y conservas destinadas a la exportación. Existen también criaderos de truchas cuya carne es consumida localmente y en todo el país. Pero la actividad más importante es el turismo, que encuentra su foco de atracción principal en la belleza del paisaje cordillerano. Muchos centros urbanos de los Andes patagónico-fueguinos se especializan en esta actividad ofreciendo una amplia gama de servicios de alta calidad orientados al turismo internacional, aprovechando la complementariedad estacional con los países del Hemisferio Norte y la rentabilidad que ofrece la disparidad de la moneda argentina con el dólar estadounidense.


Mapa:  Dirección de Bosques

1 comentario:

Erica Arias dijo...

Agradezco la información brindada por este blog para tareas escolares. Atte, Erica Arias, Tanti, Pcia de Córdoba